Vaca Muerta, eje de la seguridad energética nacional
La crisis en Medio Oriente volvió a convertir al petróleo en el principal termómetro geopolítico. El Brent se ubicó en torno a los 80 dólares por la interrupción logística en el Estrecho de Ormuz, un corredor por el que pasa una quinta parte del crudo mundial.
La tensión no radica en la oferta física, sino en la imposibilidad de transportar el petróleo por la retirada de aseguradoras y las restricciones de las navieras.
El impacto se trasladó al GNL, con subas del 25 por ciento en el mercado europeo.
Aunque la OPEP dispone de capacidad ociosa y las principales economías cuentan con reservas estratégicas, esas herramientas no compensan un bloqueo en el transporte marítimo.
En ese escenario, Vaca Muerta se consolida como el pilar energético argentino. En febrero, el 70 por ciento de la producción nacional de gas y petróleo provino de Neuquén.
Los precios altos representan más exportaciones y mayores regalías, pero también presionan sobre el mercado interno y la inflación.
El desafío será sostener la inversión y la producción récord sin afectar el proceso de estabilización económica.

