Chile busca convertirse en la puerta al Pacífico de Vaca Muerta
El crecimiento de Vaca Muerta abrió un nuevo desafío para la industria energética argentina: aumentar la capacidad para transportar y exportar el petróleo y el gas que produce la formación neuquina.
En ese contexto, representantes argentinos y chilenos analizaron en Santiago la posibilidad de consolidar un corredor energético entre Neuquén y Chile que permita utilizar la infraestructura del Pacífico como una alternativa a las actuales rutas de salida por el Atlántico.
El proyecto fue uno de los principales ejes del Vaca Muerta Energy Summit Chile 2026, organizado por la Cámara de Empresas Químicas, Petroquímicas y Afines de Neuquén (QPQ). La propuesta busca aprovechar la cercanía entre la cuenca neuquina y los puertos de la Región del Biobío para facilitar futuras exportaciones de petróleo, gas y Gas Natural Licuado (GNL).
La iniciativa cobra relevancia en un escenario de fuerte expansión de las inversiones en Vaca Muerta. Durante el encuentro se mencionaron proyectos por más de US$100.000 millones relacionados con producción, gasoductos, oleoductos, plantas de GNL e infraestructura logística.
El Pacífico como alternativa
Uno de los argumentos centrales del proyecto es la distancia entre Vaca Muerta y los puertos chilenos. De acuerdo con el análisis citado durante el encuentro, el recorrido terrestre hacia terminales del Biobío, como Talcahuano, puede resultar menor que el trayecto hacia Bahía Blanca, uno de los principales puntos de salida de la producción argentina.
A esa ventaja terrestre se suma la posibilidad de utilizar rutas marítimas del Pacífico hacia China, Japón, Corea del Sur y el sudeste asiático, que en determinados casos permiten evitar recorridos por el Estrecho de Magallanes o el Canal de Panamá.
La estrategia no se limita a los hidrocarburos. El corredor también podría facilitar el movimiento de maquinaria, bienes de capital, componentes tecnológicos e insumos destinados a la actividad energética y minera.
Para concretar ese esquema, sin embargo, todavía se necesitan obras de infraestructura a ambos lados de la cordillera.
Pichachén, una pieza clave
Uno de los proyectos considerados estratégicos es la consolidación del paso internacional Pichachén, en el norte neuquino.
La propuesta contempla pavimentar aproximadamente 90 kilómetros entre Andacollo y el límite con Chile, mediante intervenciones sobre las rutas provinciales 38, 57 y 6. Del lado chileno, se prevé avanzar con la pavimentación de la Ruta Q-45 y otras mejoras.
El objetivo es contar con una conexión capaz de sostener el tránsito permanente de cargas, además de pasajeros y turismo.
En la Región del Biobío ya existen algunas de las instalaciones necesarias para una eventual ampliación del intercambio energético. Allí se encuentran el Gasoducto del Pacífico y el Oleoducto Trasandino (OTASA), además de terminales portuarias que podrían ampliar su actividad.
El gobernador del Biobío, Sergio Giacaman, sostuvo que la propuesta representa una oportunidad de integración regional y señaló que todavía son necesarias inversiones ferroviarias y viales para completar la conexión.
El sector privado chileno también mostró interés. Nicolás Burr, gerente general del Grupo CAP, señaló que el puerto vinculado a Huachipato tiene capacidad disponible para incrementar el volumen de cargas y que la compañía busca captar nuevos flujos provenientes de Argentina.
El corredor, por ahora, no constituye una infraestructura integral terminada. Su desarrollo depende de nuevas inversiones, obras viales y ferroviarias, acuerdos binacionales y la capacidad de articular los proyectos existentes.
La discusión que se abrió en Chile apunta precisamente a eso: transformar la cercanía geográfica entre Vaca Muerta y el Pacífico en una alternativa logística concreta para ampliar las exportaciones argentinas hacia Asia.

