23 octubre, 2026

La sanidad de los frutales del Alto Valle enfrenta un desafío por las lluvias

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Las condiciones climáticas de esta primavera encendieron una señal de alerta en la fruticultura del Alto Valle, donde las lluvias frecuentes, la humedad persistente y las temperaturas moderadas favorecen el desarrollo de enfermedades que pueden afectar la producción y generar pérdidas económicas.

Especialistas de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) advirtieron que este escenario puede favorecer la proliferación de hongos y bacterias en las plantaciones. La preocupación se concentra tanto en enfermedades que afectan directamente a la fruta como en otras que comprometen la sanidad de los árboles.

María Cristina Sosa, investigadora independiente del CONICET y profesora adjunta de Fitopatología de la UNCo, explicó que la combinación de factores ambientales de esta temporada resulta propicia para el desarrollo de distintos patógenos.

La sarna del peral, uno de los principales riesgos

Entre las enfermedades bajo vigilancia se encuentra la sarna del peral, que puede desarrollarse con rapidez cuando coinciden condiciones favorables de humedad y temperatura. En temporadas anteriores, esta afección ocasionó pérdidas comerciales importantes en la región.

Las investigaciones de equipos de la Facultad de Ciencias Agrarias identificaron varios factores que inciden en la aparición de la enfermedad: las horas de humedad sobre las hojas, la temperatura y la presencia previa del patógeno en cada establecimiento.

El riesgo también varía según la variedad cultivada. Williams presenta una mayor susceptibilidad, aunque también pueden verse afectadas Packham’s Triumph y Beurre d’Anjou.

Otro aspecto que requiere atención es la posibilidad de detectar infecciones tardías en la fruta durante noviembre y diciembre, e incluso en la etapa previa a la cosecha. Estos períodos son relevantes para definir las estrategias de prevención y seguimiento sanitario.

Otras enfermedades que afectan a los frutales

La vigilancia también comprende las podredumbres causadas por hongos del género Botrytis. Las infecciones pueden originarse durante la caída de pétalos y el cuaje de los frutos, permanecer latentes y manifestarse más adelante durante el almacenamiento.

El problema puede afectar la conservación y la comercialización de variedades de pera como Beurre d’Anjou, Beurre Bosc y Abate Fetel, además de otros cultivos, entre ellos la cereza.

A esto se suma el avance paulatino del cancro bacteriano en cerezo y la mancha bacteriana en ciruelo, enfermedades cuya incidencia podría verse favorecida por las condiciones de esta primavera.

Monitoreo y prevención en las chacras

Ante este escenario, los especialistas recomendaron intensificar el seguimiento sanitario de las plantaciones y ajustar las intervenciones a las condiciones particulares de cada establecimiento.

La aplicación preventiva y oportuna de productos fitosanitarios, basada en información precisa, permite reducir el riesgo de enfermedades y evitar tratamientos innecesarios. Una planificación adecuada también contribuye a disminuir la posibilidad de generar resistencias y a cumplir con las exigencias sanitarias de los mercados.

El registro de lo ocurrido en cada temporada es otra herramienta importante para los productores, ya que permite identificar patrones, anticipar riesgos y mejorar las decisiones de manejo en los siguientes ciclos productivos.

Aunque el material no cuantifica pérdidas para la campaña actual, los especialistas advierten que el seguimiento de las condiciones ambientales y la prevención serán determinantes para preservar la sanidad de los cultivos y la calidad comercial de la fruta.

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