18 mayo, 2026

La escarapela, el emblema que atravesó toda la historia argentina

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Mucho antes de convertirse en un símbolo habitual en escuelas y actos oficiales, la escarapela surgió como una necesidad política y militar en medio del proceso revolucionario que transformó al Río de la Plata a comienzos del siglo XIX.

Cada 18 de mayo, Argentina recuerda oficialmente el Día de la Escarapela, fecha dedicada a uno de los emblemas patrios más representativos del país.

La insignia fue impulsada por Manuel Belgrano en 1812, en un contexto marcado por las tensiones políticas posteriores a la Revolución de Mayo y las campañas militares por la emancipación.

El objetivo era claro: unificar los distintivos utilizados por las tropas patriotas y diferenciarse de las fuerzas realistas.

El 18 de febrero de ese año, el Primer Triunvirato aprobó oficialmente la utilización de la escarapela con los colores blanco y celeste. La decisión quedó en manos de Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Antonio Chiclana.

Con el correr del tiempo, el origen exacto de esos colores dio lugar a distintas interpretaciones históricas. Algunas teorías los vinculan a las invasiones inglesas; otras, a los grupos revolucionarios que se movilizaron en Buenos Aires durante mayo de 1810.

También persiste la versión popular que señala a Domingo French como creador de la escarapela, aunque investigadores coinciden en que no existen registros concluyentes que lo prueben.

Sí existen documentos que muestran que durante las jornadas revolucionarias se repartían cintas blancas entre los simpatizantes patriotas, una práctica asociada también a Antonio Beruti.

La fecha fue incorporada oficialmente al calendario escolar en 1951 y desde entonces la escarapela se consolidó como uno de los principales símbolos de pertenencia e identidad nacional.

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