30 junio, 2026

Un bote dragón para seguir remando hacia la recuperación

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Para las integrantes de Rosas de la Confluencia, remar no es solamente practicar un deporte. Es parte de la recuperación después de haber atravesado un cáncer de mama, una actividad que les permitió volver a confiar en su cuerpo, recuperar fuerza y compartir el proceso con otras mujeres que vivieron experiencias similares.

El grupo está integrado por diez sobrevivientes que desde hace varios años practica bote dragón, una modalidad de canotaje de origen chino que en distintos países fue incorporándose como complemento de los tratamientos de rehabilitación.

Diversas investigaciones científicas señalan que el movimiento repetitivo del remo puede contribuir a mejorar la movilidad de hombros y brazos, aumentar la fuerza muscular y favorecer el drenaje linfático, además de aportar beneficios sobre la calidad de vida y el bienestar emocional de quienes fueron tratadas por cáncer de mama.

A esos beneficios físicos se suma otro aspecto que las propias deportistas consideran fundamental: el trabajo en equipo. Cada entrenamiento se convierte en un espacio de encuentro, contención y acompañamiento mutuo, donde todas reman al mismo ritmo y con un mismo objetivo.

La capitana del equipo, Lorena Beltrán, resume ese sentimiento con una frase que define el espíritu del grupo: «Para muchas personas este puede ser simplemente un bote, pero para nosotras representa mucho más. Remar juntas hace la diferencia porque nos ayuda a sanar física y emocionalmente».

Hasta ahora, Rosas de la Confluencia entrenaba en el Club de Empleados Públicos Provinciales del Neuquén (Ceppron) utilizando embarcaciones facilitadas por la institución. Con la incorporación de un bote propio, el grupo podrá fortalecer sus entrenamientos y seguir promoviendo una disciplina que combina actividad física, rehabilitación y contención emocional.

El Ceppron fue uno de los espacios que impulsó el desarrollo del proyecto desde sus inicios. Su presidente, Patricia Martínez, recordó que las integrantes nunca dejaron de entrenar pese a no contar con una embarcación propia y destacó que el nuevo bote representa una oportunidad para que más mujeres puedan acercarse a esta práctica.

La incorporación de la embarcación se concretó mediante un convenio entre el club y el Gobierno de Neuquén, un paso que permitirá consolidar el crecimiento del bote dragón en la provincia y ampliar el acceso a una disciplina que, para muchas sobrevivientes de cáncer de mama, representa mucho más que un deporte.

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