La ruta del vino neuquino suma nuevas experiencias
El vino neuquino gana cada vez más protagonismo como experiencia turística, combinando paisaje, gastronomía y producción local en una propuesta que crece año a año.
La última Vendimia dejó en evidencia ese avance: no solo se trata de cosechar uvas, sino de abrir las puertas de las bodegas, recorrer viñedos y acercar al visitante a todo el proceso que hay detrás de cada botella.
En distintas regiones de la provincia, las actividades incluyeron experiencias culturales, degustaciones y recorridos guiados, en un entorno donde el paisaje patagónico se vuelve parte central de la experiencia.
Entre las cepas, el pinot noir se consolida como el sello distintivo de la región, reconocido por su calidad y su adaptación al clima frío, una característica que posiciona a los vinos del sur en el mapa internacional.
El crecimiento del enoturismo también se apoya en la integración con la gastronomía local, donde los productos regionales encuentran en el vino un complemento natural.
La propuesta invita a descubrir un circuito en expansión, donde bodegas consolidadas y nuevos emprendimientos conviven y amplían la oferta para quienes buscan una experiencia distinta en la Patagonia.

