Manzanas de pulpa roja ganan terreno en el Alto Valle
Técnicos del INTA Alto Valle avanzan en la evaluación de nuevas variedades de manzanas de pulpa roja adaptadas a las condiciones productivas del norte de la Patagonia. El trabajo se desarrolla en conjunto con la empresa Moño Azul y apunta a determinar el comportamiento agronómico, la calidad de fruta y el potencial comercial de estos materiales genéticos innovadores.
La iniciativa busca identificar qué variedades logran adaptarse con éxito a las condiciones del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, una de las principales regiones productoras de peras y manzanas del país.
A diferencia de las variedades tradicionales, estas manzanas se caracterizan por presentar una intensa coloración roja en su pulpa. Esta particularidad está asociada a una elevada concentración de antocianinas, pigmentos naturales con propiedades antioxidantes que despiertan interés en consumidores y mercados especializados.
Los especialistas analizan distintos parámetros para determinar la viabilidad productiva de cada material. Entre ellos se encuentran la intensidad y distribución del color interno, el tamaño del fruto, el peso, la firmeza, el contenido de azúcares y los niveles de acidez.
El proceso de evaluación es de largo plazo y requiere entre ocho y diez años de seguimiento. Durante ese período se monitorean aspectos relacionados con la floración, brotación, rendimiento, sanidad vegetal y respuesta frente a factores climáticos propios de la región.
Uno de los puntos de mayor interés es la tolerancia a las heladas primaverales, un fenómeno frecuente en los valles patagónicos que puede afectar significativamente la producción frutícola.
Los materiales genéticos ingresaron al país bajo los protocolos sanitarios exigidos por el Senasa y fueron implantados inicialmente en parcelas destinadas a investigación. Posteriormente comenzaron a manejarse con las prácticas habituales de la fruticultura regional para evaluar su comportamiento en condiciones productivas reales.
Como resultado de este trabajo, Moño Azul ya comercializa parte de la producción bajo la marca Kissabel, orientada a consumidores que buscan productos innovadores y alimentos con características diferenciadas.
Desde el INTA destacaron que la incorporación de nuevas variedades constituye una herramienta estratégica para diversificar la oferta, mejorar la competitividad de la fruticultura regional y ampliar las oportunidades de inserción en mercados internacionales de alto valor agregado.

